lunes, 29 de octubre de 2012

Todos los finales son iguales.

No me gustan los finales. No me gusta ir dejando cosas atrás. Prefiero mil veces que todo muera lentamente en el olvido a ponerle un punto y final. Recordar la fecha exacta en la que algo se acabó y que esa fecha se repita puntualmente cada 365 días es un obstáculo que no estoy dispuesta a pasar. ¿Cuánto puede durar la angustia por que vuelva a ser mañana? ¿Durante cuántos años creerás haberlo olvidado hasta que vuelva a aparecer en forma de lunes, o martes, o de cualquier otro día?
Y es que ya lo dicen. Todos los finales son iguales. (...) Y cuando algo acaba... por ejemplo, el amor... acaba igual para los reyes que para un simple peón.
Los finales tienen un matiz trágico, siempre trágico, que los coloca en la categoría de tales. Si algo no estalla, si no hay conflicto, si no hay algo que se rompe... tal vez no se trate de un final. 
Por eso, cuando algo acaba por su propio pie, sin hacer ruido, sin platos rotos ni gritos, cuando algo tiene un final que no parece tal, cuando queda suspendido en el limbo de lo inacabado... Nos parece una bonita manera de dejar atrás las cosas. Como... un final edulcorado o un intermedio. Como una pequeña pausa o un "te llamo mañana".

Y al mismo tiempo, en mi casa... el aire olía a gastado... a crónico... a insoportable.

jul

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Panic, Alfonso Vallejo

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Las cosas tienen que acabar, las buenas y las malas. "Todo lo que termina, termina mal o se contamina"

Anónimo dijo...

Hay cosas que no acaban nunca, como el dolor. Y esas son las cosas que realmente merecen la pena.
Anonimo.

Adrián Gonzalo dijo...

Y aun así, siempre es mejor un final antes que un bucle sin fin en el que todo lo malo se repita eternamente.

Javi dijo...

Dicen que por una puerta que se cierra se abren varias, igual que cada final es el comienzo de algo nuevo. Normalmente las fechas de los finales se ven solapadas por la de cosas buenas que han de venir :)

Quike D-B dijo...

Que algo termine significa que ha existido, y si ha sido bueno, el final es el momento para empezar a recordarlo con alegría. Y si ha sido malo, pues oye, ha acabado.
Los finales pueden ser duros, pero que una cosa termine puede ayudarte a ser feliz.