viernes, 2 de noviembre de 2012

helena (así, con minúscula)

DEMETRIO.- ¿Acaso te seduzco o te halago? ¿No te he dicho más bien la pura verdad: que no te amo ni te puedo amar?
HELENA.- Pues hasta por eso te amo más. Soy tu perro, y cuanto más me pegues, Demetrio, más te acariciaré. Trátame sólo como a tu perro; recházame, golpéame, olvídame, piérdeme; pero por indigna que sea, permíteme siquiera que te siga. ¿Qué peor sitio puedo pedir en tu amor, aun siendo para mí un puesto de honor, que el de ser tratada como tratas a tu perro?
Sueño una noche de verano, acto II, escena I. Shakespeare

Voy a ser una Helena maravillosa. Ya veréis. Tengo 362 días de experiencia (de la mala). 
Pero, oye, que de todo se aprende.

helena.
(no, oc, julia)

miércoles, 31 de octubre de 2012

De mañana.

No me acostumbro a salir y que sea de noche y que no haya un sintecho en el banco de la izquierda. 

Esta mañana estaba nublado y como Goytisolo me acuerdo de un día luminoso, de sangre, de agujas, de cosas con forma de corazón de las que ya no hay.


Mañana no madrugo. Y cuando desayune, todavía en pijama, con el balcón un poco abierto, pensaré en balcones y terrazas y lluvia, y en café caliente.


No me acostumbro, y los días tienen más horas. Y me da miedo despertarme en mitad de la noche por el dolor del lado derecho contra la almohada, que habla por ti, y es(tá) cada vez más oscuro.


Y hace mucho que llevaba las uñas pintadas de rojo, hasta con timidez, pero no los labios. Y pienso que algo ha salido mal, o peor, si es que se puede. 


Me voy a poner los calcetines altos, si es que los encuentro, porque a veces desaparecen; y Lola y Mila van a volver pronto a mi cama de edredón blanco que no abriga demasiado, pero que huele a limpio, a neutro.


Pienso en mañana, en que ojalá sea Helena, que ya lo soy en mi casa y en privado, detrás de las cámaras.
Eso sí sería de actriz traidora.



jul

lunes, 29 de octubre de 2012

Todos los finales son iguales.

No me gustan los finales. No me gusta ir dejando cosas atrás. Prefiero mil veces que todo muera lentamente en el olvido a ponerle un punto y final. Recordar la fecha exacta en la que algo se acabó y que esa fecha se repita puntualmente cada 365 días es un obstáculo que no estoy dispuesta a pasar. ¿Cuánto puede durar la angustia por que vuelva a ser mañana? ¿Durante cuántos años creerás haberlo olvidado hasta que vuelva a aparecer en forma de lunes, o martes, o de cualquier otro día?
Y es que ya lo dicen. Todos los finales son iguales. (...) Y cuando algo acaba... por ejemplo, el amor... acaba igual para los reyes que para un simple peón.
Los finales tienen un matiz trágico, siempre trágico, que los coloca en la categoría de tales. Si algo no estalla, si no hay conflicto, si no hay algo que se rompe... tal vez no se trate de un final. 
Por eso, cuando algo acaba por su propio pie, sin hacer ruido, sin platos rotos ni gritos, cuando algo tiene un final que no parece tal, cuando queda suspendido en el limbo de lo inacabado... Nos parece una bonita manera de dejar atrás las cosas. Como... un final edulcorado o un intermedio. Como una pequeña pausa o un "te llamo mañana".

Y al mismo tiempo, en mi casa... el aire olía a gastado... a crónico... a insoportable.

jul

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Panic, Alfonso Vallejo