Hoy me he tomado mi primer café solo. No es que me haya hecho mayor, es que las malas circunstancias me han convertido brevemente en un espectro de adultez. Una casa en la que no hay leche ni cama, una pareja que se rompe, otra que se forma, dos personas que entran juntas en un teatro, un amanecer de lana.
Anoche me regalaron mi propio teatro sin saber que hoy le diría adiós a otro. Un adiós para siempre, tajante y definitivo, forzado por las circunstancias. Ahora me agarro al teatro de hilo que será el último que me quede en el próximo curso. Qué extraño será ese momento. Qué extraño se ha vuelto todo en cuestión de minutos.
Los extraños, leía hoy, se convierten en el centro de tu vida a la misma velocidad que, aquel que fue el centro de tu vida, se convierte en un extraño.
Otra persona escuchará los mismos susurros, las mismas mentiras que yo escuché y recibirá los mismos aplausos, las mismas sonrisas, envuelta en las mismas telas y en las mismas sábanas y descalza os gritará desde lo alto.
Mientras, yo me afano a mi teatro de hilo, a mi nuevo teatro, el que es solo mío, en el que puedo vivir, en el que quiero vivir siempre, en el mejor teatro que ha existido y podrá existir jamás.
Todo lo que puedas encontrar
2014
aburrimiento
Arte
ayer
Belén Gopegui
cartagena
Cine
compras
creatividad
deseos
Desintoxicación
el después
energia biopoetica
Federico García Lorca
Filología
Frida
hay cosas que dan asco
Hoy...
Juan José Millás
las cosas que son bien
Literatura
lo que a mi concierne
mi casa
micro.
Miguel Delibes
Miguel Hernández
mio.
moda
musica
orgásmico
Películas que ver antes de morir
pesimismo
poesía
rebajas
reflexiones
Sabina
Sexo en Nueva York
Teatro
tienes que leerlo
viajes
viejo
Zaragoza
Zoe
Mostrando entradas con la etiqueta Teatro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Teatro. Mostrar todas las entradas
sábado, 31 de mayo de 2014
viernes, 2 de noviembre de 2012
helena (así, con minúscula)
DEMETRIO.- ¿Acaso te seduzco o te halago? ¿No te he dicho más bien la pura verdad: que no te amo ni te puedo amar?HELENA.- Pues hasta por eso te amo más. Soy tu perro, y cuanto más me pegues, Demetrio, más te acariciaré. Trátame sólo como a tu perro; recházame, golpéame, olvídame, piérdeme; pero por indigna que sea, permíteme siquiera que te siga. ¿Qué peor sitio puedo pedir en tu amor, aun siendo para mí un puesto de honor, que el de ser tratada como tratas a tu perro?
Sueño una noche de verano, acto II, escena I. Shakespeare
Voy a ser una Helena maravillosa. Ya veréis. Tengo 362 días de experiencia (de la mala).
Pero, oye, que de todo se aprende.
helena.
(no, oc, julia)
miércoles, 31 de octubre de 2012
De mañana.
No me acostumbro a salir y que sea de noche y que no haya un sintecho en el banco de la izquierda.
Esta mañana estaba nublado y como Goytisolo me acuerdo de un día luminoso, de sangre, de agujas, de cosas con forma de corazón de las que ya no hay.
Mañana no madrugo. Y cuando desayune, todavía en pijama, con el balcón un poco abierto, pensaré en balcones y terrazas y lluvia, y en café caliente.
No me acostumbro, y los días tienen más horas. Y me da miedo despertarme en mitad de la noche por el dolor del lado derecho contra la almohada, que habla por ti, y es(tá) cada vez más oscuro.
Y hace mucho que llevaba las uñas pintadas de rojo, hasta con timidez, pero no los labios. Y pienso que algo ha salido mal, o peor, si es que se puede.
Me voy a poner los calcetines altos, si es que los encuentro, porque a veces desaparecen; y Lola y Mila van a volver pronto a mi cama de edredón blanco que no abriga demasiado, pero que huele a limpio, a neutro.
Pienso en mañana, en que ojalá sea Helena, que ya lo soy en mi casa y en privado, detrás de las cámaras.
Eso sí sería de actriz traidora.
jul
Esta mañana estaba nublado y como Goytisolo me acuerdo de un día luminoso, de sangre, de agujas, de cosas con forma de corazón de las que ya no hay.
Mañana no madrugo. Y cuando desayune, todavía en pijama, con el balcón un poco abierto, pensaré en balcones y terrazas y lluvia, y en café caliente.
No me acostumbro, y los días tienen más horas. Y me da miedo despertarme en mitad de la noche por el dolor del lado derecho contra la almohada, que habla por ti, y es(tá) cada vez más oscuro.
Y hace mucho que llevaba las uñas pintadas de rojo, hasta con timidez, pero no los labios. Y pienso que algo ha salido mal, o peor, si es que se puede.
Me voy a poner los calcetines altos, si es que los encuentro, porque a veces desaparecen; y Lola y Mila van a volver pronto a mi cama de edredón blanco que no abriga demasiado, pero que huele a limpio, a neutro.
Pienso en mañana, en que ojalá sea Helena, que ya lo soy en mi casa y en privado, detrás de las cámaras.
jul
domingo, 20 de mayo de 2012
Maribel y la maravillosa familia.
Más de un año hacía que no me subía a un escenario, que no pensaba en tablas, ni focos, ni bases de maquillaje plástico, ni textos, ni vestuario. Más de un año que dejé atrás al ascensorista, a la novia, a Lady Macbeth.
-¿Nervios?
-No, mala folla.
Sentimientos contradictorios a la hora de subir al escenario. ¿Nervios? Que no, jo, que no son nervios. Que es otra cosa. Que en el escenario todo está perfecto, Marcelino ha encontrado novia y se va a casar, por fin, después de que su mujer, Susana, se ahogase en el lago de lo gorda que estaba; la fábrica va de perlas: las famosas chocolatinas Terrón e hijo; el doctor, una maravilla; la calle de Hortaleza... Todo está en orden ahí arriba.
Desde ahí buscas caras conocidas, te alegras mucho por las que están, ¿como mucho? ¡Muchísimo! ¡Una barbaridad!, pero también te entristeces por las que deberían estar y no están, por las que darías por hecho que iban a estar y te fallan, por las que te gustaría muchísimo, una barbaridad, que estuviesen. Pero haces lo que puedes, lo das todo, y no te cae ni una gota de sudor, apenas patinas con el texto y los zapatos, horribles, no te juegan ninguna mala pasada. Sales del paso, por lo menos.
Y después, ¿qué queda? A mi, unas ganas locas de quedarme en cajas eternamente, una sensación de vacío importante, como siempre que se acaba algo, y una mezcla de alegría, tristeza y nostalgia que solo te deja con ganas de llorar y moquear más.
jul (una actriz traidora)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

